El Islam y la democracia

agtariq
Por agtariq febrero 10, 2016 16:06

El Islam y la democracia

Definición de la democracia según el Islam

Según el Sagrado Corán, el pueblo tiene una libre oportunidad de adoptar cualquier sistema de gobierno que le sea adecuado. Democracia, soberanía, sistemas tribales o feudales son válidos con tal de que el pueblo los acepte como el patrimonio tradicional de su sociedad.

No obstante, parece claro que la democracia se prefiere y se recomienda especialmente en el Sagrado Corán. Se aconseja a los musulmanes que adopten un sistema democrático, aunque no exactamente el modelo de democracia del estilo occidental.

El Islam no presenta una definición vacía de democracia en ninguna parte del Sagrado Corán. Sólo trata de principios de vital trascendencia y deja el resto a la gente. Síguelo y benefíciate, o extravíate y sé destruido.

Dos pilares del concepto islámico de democracia

Sólo hay dos pilares en el concepto islámico de democracia. Estos son:

  1. El proceso islámico de elecciones se debe basar en la confianza y la integridad.

El Islam enseña que donde quiera que ejerzas tu voto, lo hagas con la conciencia de que Dios está vigilándote y te hará responsable de tu decisión.

  1. Los gobiernos deben funcionar según el principio de justicia absoluta.

El segundo pilar de la democracia islámica es que siempre que tomes decisiones, lo hagas según el principio de justicia absoluta. Ya sean asuntos políticos, religiosos, sociales o económicos, nunca se debe comprometer a la justicia.

Preferencia por la consulta mutua

La sustancia de la democracia se discute muy claramente en el Sagrado Corán y, en lo que concierne al consejo dado a los musulmanes, aunque la monarquía nunca se ha excluido como institución irreligiosa e impía, la democracia se prefiere con certeza a todas las demás formas de gobierno.

Describiendo la sociedad musulmana ideal, el Sagrado Corán declara:

«Quienes escuchan a su Señor y cumplen la Oración, cuyos asuntos se deciden por consulta mutua» (C:42 V: 37-40).

Las palabras árabes AMRO HUM SHURA BAINAHUM (cuyos asuntos se administran por consulta mutua) se refieren a la vida política de la sociedad musulmana, indicando claramente que en asuntos de gobierno, las decisiones se toman a través de consulta mutua, que, por supuesto, recuerda a uno la primera parte de la definición de democracia, esto es: gobierno del pueblo.

La segunda parte de la definición de democracia se refiere a por el pueblo. En la siguiente parte del versículo se hace clara referencia a esto:

“En verdad, Al-lah os ordena confiar las responsabilidades a quienes estén mejor dotados para desempeñarlas.” (C. 4: Al-Nisa: 59).

Esto significa que siempre que expreses tu voluntad para elegir a tus gobernantes, sitúes la responsabilidad en el lugar al que por derecho pertenece.

El derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes se menciona, por supuesto, aunque incidentalmente. El verdadero énfasis se pone en cómo se debe ejercer este derecho. Se recuerda a los musulmanes que no es una simple cuestión de voluntad personal que pueden ejercer del modo que les parezca, sino que mucho más que eso, es una cuestión de responsabilidad nacional. En asuntos de responsabilidad, no te quedan muchas opciones. Debes desempeñar la responsabilidad con toda honestidad, integridad y espíritu desinteresado. La responsabilidad debe reposar donde realmente pertenece.

También debería señalarse en relación a la segunda parte de la definición de democracia, que según este concepto de consulta mutua, el derecho a votar pertenece prácticamente de manera absoluta a los votantes sin otros requisitos o pre-condiciones que infrinjan este derecho.

Según las normas habituales de democracia, el votante puede desperdiciar su voto en favor de un títere, o echar a perder o tirar su papeleta en la papelera en lugar de en la urna electoral. Seguirá siendo irreprochable y no se le podrá tachar de haber violado ningún principio de la democracia.

Según la definición del Corán, sin embargo, el votante no es el dueño absoluto de su voto sino un depositario. Como depositario, debe depositar su confianza con justicia y honradez, donde considere que verdaderamente pertenece. Debe estar alerta y ser consciente de que será responsable de su acción ante los ojos de Dios.

A la vista de este concepto islámico, si un partido político nombra un candidato al que otro miembro particular del partido considera incapaz de desempeñar su responsabilidad nacional, dicho miembro debería dejar el partido antes que votar por alguien que no le merece la confianza. No se permite que la lealtad al partido interfiera en su elección.

Una vez más, se debe desempeñar la responsabilidad de buena fe. Por lo tanto, todo votante debe participar completamente en el ejercicio de su voto durante las elecciones a no ser que esté incapacitado para hacerlo. De otro modo, habrá fracasado en el desempeño de su propia responsabilidad. El concepto de abstención o contención en el ejercicio del voto, como ocurre en los Estados Unidos de América donde casi la mitad del electorado no se molesta en votar, no tiene cabida en el concepto islámico de democracia.

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Por agtariq febrero 10, 2016 16:06

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